Mudarte y encontrar compañero de piso

Una mudanza ya es de por sí compleja, pero lo es todavía más si a ello le añadimos la necesidad de encontrar compañero de piso. Hoy queremos facilitar un poco tu búsqueda con algunos consejos, para que puedas separar el grano de la paja y encontrar al candidato o candidata ideal.

encontrar compañero de piso

Encontrar compañero de piso; algunas claves

Ejerce de buen comercial

Si quieres encontrar compañero de piso, anuncia la disponibilidad que estés ofreciendo en los portales de búsqueda e intenta esmerarte al hacerlo. Realiza buenas fotos de tu casa y sé muy específico en los detalles de la misma, su localización, el mobiliario, etc. Procura describir también el tipo de persona que buscas para no hacer perder el tiempo a nadie. Por ejemplo, si solamente quieres compartir piso con chicos, o con chicas, o con personas de cierta edad, déjalo claro desde el principio.

Queda antes con los/las candidatos/as

¿Te irías a vivir y compartir piso con alguien a quien no conoces? Suponemos que no, motivo por el que nuestra primera recomendación para encontrar compañero de piso es que plantees la búsqueda como si fueras una empresa buscando un trabajador. Debes considerar solamente a aquellas personas que te caigan bien y cuya forma de ser toleres (como mínimo) y cuyo estilo de vida no suponga un conflicto para el tuyo.

Para empezar a conocer a los candidatos, queda con ellos en algún sitio público y si quedas en tu casa, procura estar acompañado. No seas demasiado exigente pero sí has de tener claros unos requisitos mínimos para filtrar posibles compañeros (sólo no fumadores, sólo hombres, sólo mujeres, etc.). Ten en cuenta que aunque no estás buscando a tu alma gemela, sí pasarás mucho tiempo con tu compañero de piso; por lo menos, que te caiga bien en la primera impresión.

Haz todas las preguntas que sean necesarias para encontrar compañero de piso sin equivocarte

Para encontrar compañero de piso no temas hacer todas las preguntas que se te ocurran. Cuanto más sepas del candidato, mejor. Aquí tienes algunos ejemplos de cuestiones a abordar cuando quedes con las personas interesadas:

  • ¿Qué te ha gustado de la casa?
  • ¿Te gusta la música?
  • ¿Fumas?
  • ¿Haces deporte?
  • ¿Tienes algún animal?
  • ¿Sabes cocinar?
  • ¿Tienes alguna manía?
  • ¿Te gusta invitar a gente a casa?
  • ¿Dispones de algún mueble que quieras traer?
  • ¿Es la primera vez que compartes piso con alguien? ¿Cómo fueron tus experiencias anteriores?

Estas preguntas no son necesariamente para juzgar a tu interlocutor; se trata simplemente de romper el hielo y conocer un poquito mejor a la persona con la que quizá termines compartiendo la casa.

Pide referencias

Encontrar compañero de piso no es exactamente como encontrar a un empleado para tu empresa, pero se puede parecer bastante. Si la persona que estás valorando puede aportar referencias, mucho mejor. Estas referencias consistirían en recomendaciones de personas con las que tu candidato haya convivido anteriormente. Recurre a ello sólo en el caso de que tengas dudas sobre la persona que tienes delante.

Suscita el tema económico

Encontrar compañero de piso y que éste sea simpático y agradable para convivir es una circunstancia ideal. Ahora bien, todavía más ideal es que tu compañero de piso nunca tenga problemas para pagar el alquiler.  Es por ello que debes suscitar el tema económico en las entrevistas previas que hagas. ¿Tiene un trabajo estable? ¿De dónde va a salir el dinero para pagar su parte del alquiler?

Por otro lado, hay que acordar también lo relativo a los restantes gastos domésticos; ¿se va a hacer compra conjunta para la comida? ¿Quién paga los consumos de electricidad, gas e internet o cómo se reparten?

Busca una persona compatible

Encontrar compañero de piso ya es bastante difícil como para que además exijas alguien que sea “igual” que tú. Nuestra recomendación es que simplemente busques a alguien que sea compatible y cuyo estilo de vida no choque con el tuyo. Por ejemplo, una persona muy estudiosa (y que no sale nunca de su habitación porque está preparando una oposición) puede parecer perfecta para compartir piso con ella pero, ¿qué pasa cuando tú quieras hacer una pequeña fiesta o invitar a amigos a casa? ¿Supondrá esto un problema? Quizá te interese alguien que tenga una vida social más parecida a la tuya.

Procura acordar por escrito los términos de la convivencia

Incluso si vas a compartir piso con alguien de confianza, no es mala idea tener por escrito unas mínimas normas y reglas para acotar vuestra relación de convivencia. No tiene que ser estrictamente un contrato pero sí es recomendable acordar en negro sobre blanco algunos aspectos fundamentales, tales como el precio, el plazo y las obligaciones de cada una de las partes.

Y de momento esto es todo. Te deseamos toda la suerte del mundo en la búsqueda…

 

Tu primera mudanza; ¿sabrás estar solo en casa?

Al indicar “primera mudanza” hoy nos queremos referir a la primera mudanza que hacemos todos cuando abandonamos el nido del hogar familiar, dejando atrás la seguridad y el calor del abrigo de nuestros padres para independizarnos y afrontar la vida por nuestra cuenta.

La edad a la que realizas la primera mudanza puede variar mucho, dependiendo del país en que te encuentres. En España, por ejemplo, los hay nunca se marchan de casa de sus padres, o que por lo menos les cuesta mucho. No es atípico que se viva con los padres de uno hasta bien entrada la treintena. En otros países, como puede ser Francia, los jóvenes salen corriendo de casa a la menor oportunidad y se independizan, aunque sea en precario, antes de cumplir los veinte.

solo en casa tu primera mudanza

Pero hoy no se trata de juzgarte ni de animarte a irte a vivir por tu cuenta. Hoy sólo queremos darte algunos consejos para que, cuando empieces a pensar en ello, lo hagas con conocimiento de causa.

Aspectos a tener en cuenta de tu primera mudanza

1.- Encuentra el sitio adecuado. Lo normal (aunque hay excepciones, claro está) es que tus padres no te estén metiendo prisa por lo que procura tomar el tiempo necesario para meditar sobre qué es mejor para ti; ¿qué tipo de vivienda se adapta mejor a tu estilo de vida? ¿Vas a poder vivir solo o vas a tener que compartir piso? ¿Qué es exactamente lo que te puedes permitir? ¿A qué distancia estarás de tu trabajo y cuánto dinero deberás invertir en transporte todos los días?

La alternativa de muchos jóvenes suele ser la de compartir piso, haciendo que la primera mudanza sea mucho más llevadera. Hacerlo de este modo te permite además ponerte a prueba “en el mundo real”, en lugar de marcharte de golpe a vivir completamente a solas. No tengas prisa en tomar esta decisión.

2.- Tus quehaceres diarios. Tienes que empezar a mentalizarte de que muchas de las tareas del hogar que hasta el momento de tu primera mudanza ni siquiera entendías cómo funcionaban (¿Cómo llega la ropa limpia hasta mi armario? ¿Quién abastece la nevera sin que nunca falte de nada?) van a ser ahora responsabilidad exclusivamente tuya. Tener una casa organizada no es difícil pero requiere de cierta disciplina; ¿serás capaz de afrontarlo?

3.- Haz presupuesto. Teniendo en cuenta los gastos de alquiler que deberás asumir, así como lo que deberás invertir en comida y mantenimiento general de tu futura casa, ¿tienes claro hasta dónde puedes gastar? ¿Vas a tener que apretarte el cinturón? Cuanto antes tengas claro esto, mejor.

4.- Cuídate. Viviendo con tus padres habrás tenido la suerte de disfrutar de comida casera, fruta fresca y buena cocina en general. No descuides esto cuando te vayas a vivir por tu cuenta e intenta obligarte a cocinar, un mínimo de tres veces por semana. No te saltes comidas ni abuses del bar de la esquina para salir del paso; tu cuerpo te lo agradecerá y evitarás preocupar a tu madre por tu mal aspecto cada vez que la veas.

5.- Sé comunicativo. Si tu primera mudanza implica que vayas a compartir piso con alguien, es importante que hables y te expreses, especialmente a la hora de acordar reglas de comportamiento y convivencia. Si hay algo que no te gusta, hazlo saber a quien corresponda cuanto antes pero con delicadeza; es importante ir limando asperezas desde el principio.

6.- Dale una llave de repuesto a alguien de confianza y que viva cerca de ti.

7.- Después de tu primera mudanza, sigue en contacto con tus seres queridos. Es muy probable que en cuanto salgas por la puerta, tus padres empiecen a echarte de menos. No te olvides de llamar regularmente a casa y de visitar a menudo, ¡y evita hacerlo cargado con una bolsa de ropa sucia!